03/01/2022

Un inicio

Andaban por uno de los barrios periféricos que desconocían. Habían quedado a las cinco de la tarde y nunca más separaron. El chico, al que ambos admiraban, les había presentado a su amiga de la que pronto se hicieron cómplices.

No sabían nada de lo que iba a suceder, les empezaba una vida que no entendían. La vida de los que nunca escogen.



Texto encontrado entre las notas del móvil con fecha 11/7/2016

Estopa

Escrito el 5 de abril de 2019:

Mi recuerdo con Estopa es el siguiente.

Era verano, o primavera, no sé. Quizás fue en semana santa pero hacía calor. Mi mejor amiga tenía un primo muy alto y mono que a mi me gustaba incluso antes de conocerle, por las historias que me contaba mi amiga. A él le gustaban todas la chicas, las malas en especial, descubrí más tarde. El caso es que este primo vivía en una masia antigua preciosa en medio de unos viñedos con su madre, una profe de reiki simpátiquísima y muy abierta de mente, que de joven había sido del grupito de amigos de mis padres. Ella tomó un camino mucho más progre que los míos, eso sí.

Ese verano, surgió la idea de que nos iríamos a pasar unos días con el primo de mi amiga a su casa y que seguro que nuestros padres no dejarían porqué estaríamos con su madre y eso les tranquilizaría. Fuimos 3 amigas, con las que yo iba a todos lados y al llegar, sabiendo la libertad que esa madre nos daría, se nos ocurrió irnos a pasar la noche de acampada en el bosque que había al lado de la casa. 

Ese verano el disco de Estopa era el más escuchado pero nosotras 3 veníamos de un entorno un tanto pijo y recuerdo que Estopa no llegó hasta al cabo de unos meses. Bernat, el primo de mi amiga, no era muy mayor que nosotras pero lo parecía. Tenía mucha libertad, no tenía hora de llegada, tenía una cama de matrimonio para él y camisetas de grupos de heavy que nosotras ni conocíamos. Siempre estaba rodeado de amigos que conducían motos o coches y salían por discotecas para mayores de 18 años. Esa noche, en el bosque, yo quería besarle porque me gustaba muchísimo pero él tenía otro plan. Al llegar al sitio, apareció de la nada una amiga suya. Era super quinqui. Pantalones de campana, top cortísimo, sujetadores de esos con relleno que se ven a través de la licra blanca. Era delgada y llevaba el pelo teñido de caoba. Nada más alejado de mis collares de bolitas y mi pelico liso castaño natural.

La recuerdo perfectamente liándose un porro en el medio del bosque y cantando Estopa. Yo sólo había fumado malboro lights en un bar/cafetería de sabadell lleno de abuelas tomando chocalate caliente. Él no dejaba de mirarla. Se fumaron el porro entre los dos porque a nosotras nos daba cosa. Se reían mucho, él se estiró en su regazo mientras yo les observaba, totalmente fuera del plano.

Al día siguiente no podía dormir. Me dolía mucho todo el cuerpo y no sabía qué me pasaba. Me vino la regla. La había tenido alguna vez antes, pero nunca con esos dolores. Recuerdo que estuve mucho rato en un baño encerrada muerta de vergüenza y que el primo pico a la puerta para preguntarme si me encontraba bien. Salí finalmente y pedí un ibuprofeno. Su madre era muy hippy y no tenían medicinas en casa. Tuve una sensación horrible, de estar en el sitio perfecto con la gente perfecta pero no poder aprovechar nada de lo que allí ocurría. De no ser quien quería ser ni entender esa distancia entre mis ideas y mis deseos y la realidad de la que provenía.

Luego pasaron los meses, compré el disco de estopa y me lo aprendí de memoria. También me teñí de caoba. Al final este chico y yo nos besamos, pero fue un tiempo más tarde. Creo que fue la primera polla que toqué, era bastante curiosa, finita. No lo había vuelto a recordar hasta ahora. Qué cosas las canciones. 

Dicen que hace 20 años de este disco. Entonces calculo que yo tendría unos 13 años. Todo encaja. Qué durilla es la pubertad.

Voldria les vostres cartes

Hi ha almenys dues persones estimades de les que m'agradaria rebre cartes. Una viu molt lluny i cada vegada que ens veiem sento que ens falta el temps, que la distància ha posat unes quantes converses de reglament entre nosaltres que ens desvien del que realment m'agradaria poder parlar. 

A l'altra persona la tinc molt a prop. La veig quasi cada dia, de fet, i amb ella no hi ha distància física, sinó un abisme d'intimitat. La conec molt bé però sento que sempre hi ha un secret, una sèrie de coses ocultes, a vegades lleugeres i d'altres pesades en les que jo no acabo de poder participar. 

Les cartes que m'agradaria llegir no tenen a veure amb mi ni amb la relació que jo tinc amb aquestes dues persones. Em mou un desig real de sentir les seves veus, de llegir-les per dins i de conèixer els seus sentiments i pensaments. M'interessa com veuen el món i estic segura de que llegir-les em provocaria el plaer que em provoca no pensar des de mi sinó des d'altres llocs.

Potser l'amistat és aquesta necessitat. Potser és un interès genuí, poc egoista, de ser una altra a través dels altres.




Meterse en la vida de nuevo

Hay cosas que hacen que me meta en la vida de nuevo. Hi ha coses que fan que em posi de nou a la vida. El otro día, viendo la nueva película de Stanley Sunday con Doble Pletina, me pasó. ¿Es a lo mejor la risa lo que hace que entremos otra vez a la sensación de querer vivirlo todo? 


01/03/2021

De la complicación (página 103)

Leyendo el libro de Pablo García Canga sobre Ozu he recordado una cosa vivida hace mucho tiempo, algo que había olvidado, un recuerdo feliz y lejano. Los veranos que pasé en Colera, donde tenía una casa mi primer amor, eran de una luz y una ligereza increíbles. A veces he encontrado fotos analógicas de esos días, a veces semanas en las que íbamos en barca, los chicos fumaban porros y yo me reía y me corría con tanta facilidad, aun teniendo una concepción diminuta de lo que el sexo y el humor podían llegar a ser.

Recuerdo que había una tradición, algo que todos los del pueblo hacían siempre, y que los que veraneábamos tomábamos como si nos pertenciera. Algunas noches de fiesta, íbamos a un sitio al que llamaban la bolera, luego a una discoteca de playa decadente con bastantes zonas al aire libre en la que yo era de las pocas chicas que bailaba y cuando empezaba a amanecer cogíamos los coches y después de unas curvas parábamos en un pueblo, desierto a esas horas. En uno de sus callejones se empezaban a oler los croissants de una panadería pero al llegar, veías sólo la trastienda, chicos y chicas, y algun señor mayor, amasando el pan, poniendo la repostería aun blanquecina dentro del horno. Comprábamos delicias recién hechas y las comíamos en el coche, en algun mirador o en la misma calle desierta y perfumada de pan. No sé porqué lo he recordado. Fui feliz como se es feliz cuando no sabes que lo eres. “Como si  ya el tiempo fuese eligiendo por nosotros. Quizás sea esa la historia. El caso es que, al final, la chica, muchos años después, baila, todavía baila”.

21/10/2020

Ja hem col·locat els llibres

Intento parar de pensar en si tot això que he viscut els últims mesos, em prepara per quan arribi la mort d’algú proper. A vegades imagino amb tota mena de detall com mor el Karim, com reacciono jo, els meus crits. No puc imaginar gaire més, perquè se’m fa insuportable i intento fer desaparèixer la imatge ocupant-me amb d’altres coses: quins llençols tinc per estendre, si li porto un plàtan o una pera per berenar. Mentre intento obviar que un dia ens morirem tots, també miro les xarxes socials. A vegades ni les miro del tot, només ocupo la mirada durant uns segons, minuts. M’ocupo els ulls lluny de la mort. Passa alguna cosa similar quan em discuteixo amb algú. Amb el meu pare, per exemple. Em calma pensar que morirà i que hauré de dir alguna cosa al seu funeral. Penso en què diria i això em calma. Perquè segurament no diria res del que em molesta, ni el que fa que no ens entenguem bé. Diria altres coses que també són veritat. Em calma, eh? Com pot ser? Ara mateix, i sé que potser és un pensament fruit de la situació que vivim, m’estalviaria fins i tot els funerals. La quantitat de hipocresia en contextos socials i familiars, m’inunda i em paralitza. Trobo consol jugant amb la gent de menys de 12 anys, allà hi ha poca merda i bastanta llibertat. Trobo consol en la natura, en algunes pel·lícules, en alguns amics i en llibres, en el sexe, en el Jordi i en el Karim. Tota la resta, sobraria. Tota la resta em sembla tan gran que no tinc clar ni que existeixi.

24/04/2019

Eramos nosotros

No sabia a quina xarxa social compartir aquesta cançó. En tinc diverses i cap em serveix realment pel que necessito. El que sempre m'havia anat bé de veritat, quan necessitava internet de manera visceral, era aquest blog.
Aleshores com que estic a casa sola (sola del tot no, però hi ha la persona més guai de l'univers dormint en una habitació que li vam muntar), doncs he tornat aquí.
També ha sigut culpa de la bachata. De la cançó de l'Aceite i de la bachata. Es que ha arribat un moment de l'any que em posa molt nerviosa. Un nervi bo i estrany alhora. La puta primavera. La primavera és el susurro que et diu "eramos tu y yo".
Estic desorientada perquè no entenc com ho fa la gent per tenir fills i treballar. No m'ha agradat mai treballar gaire però ara és molt estrany perquè en els moments que tinc molta tensió per temes de feina, arribo al cole del Karim i ja no me'n recordo de res. Sempre que sortim de la seva classe està contentíssim perquè he vingut i juguem sempre a tocar uns globos que hi ha penjats a l'entrada. I jo dic boing boing i ell fa la seva carcajada carecterística. No sé, és que no sé com es pot seguir preocupant de coses de feina algú que té una persona que l'espera al sortir i que la mira i la fa sentir com si els globos i el seu moviment fossin fruit de la màgia còsmica universal.
Los sentimientos son eternos. Així acaba la cancó de l'aceite (m'agrada dir-li així). Sempre que el Marc em diu que està pensant una peli o un curt o el que sigui (i ja en portem uns quants) em passa el mateix. Em poso en un estat d'alegria i absurditat sentimental, trec roba de l'armari que havia oblidat, busco cançons, rellegeixo textos, veig pelis amb la mirada incisiva per si puc aprendre alguna cosa. La resta del temps estic com dissimulant. Dissimulo fent veure que sóc adulta i que no em passaria el dia estirada al llit llegint poesies i mirant stories. Realment és difícl esquivar-la, la vida adulta. Hay que aprender a torearla, intentaré enseñarle esto a Karim: un rato al día, cultivar la inmundicia, el humor, la tontería, el juego, la absurdidad, el burricalvismo, la poesia.
Quiero seguir escribiendo y ahora no sé qué más decir. Ah sí, además está todo el mundo hablando y pensando en las elecciones que son el domingo y yo no entro para nada en esta cosa de compartir opiniones políticas porque ya es de esperar lo que piensa cada uno, no? Ya sé que tengo una mayoría de amigos que odia y temen a las derechas y a toda la clase política en general. No sé, vamos a morir todos, es que ya sé que es importante votar, yo lo tengo muy claro, pero que me da igual todo, también eso es un poco verdad.
Continuando con esto que decía de disimular, he revisado la mítica carta a Vincent de la que vamos a reciclar algunas partes para un corto que rodaremos en breve. Me la he leído en voz alta y le he cambiado algunas partes. La he enviado a un xat que tengo conmigo misma en el que hay un poco de todo. Me parece que ha quedado muy real. La leía para un personaje ficiticio pero pensaba en muchas personas y me ha entrado la risa tonta, me he puesto incluso un poco romántica y cachonda de pensar en esas noches que he tenido a lo largo de mi juventud. Esas noches en las que piensas: "que sean así todas las noches de mi vida, todas la noches como esta, por favor". Y claro que tengo nostalgia. Me invade muy a menudo pero eso me ha pasado siempre, soltera, casada, sin hijos, con o sin trabajo, con o sin amores. Lo importante es no dejar que esa nostalgia sea lo más bonito que tienes. Es sólo un sentimiento
y los míos
los que tengo
nunca cambian
son eternos.


29/08/2017

FIN

Estábamos tiradas esperando un autobús cuando Anna me dijo que tenía un aire muy serio. Estàs bé? Le dije que tenía ganas de llorar des de la noche anterior, cuando fuimos a un monte al atardecer y me dí cuenta de que el verano se estaba acabando. Después y gracias a su pregunta, me puse a llorar. Ella me dice que tengo una gran suerte: poder llorar así, de repente y de felicidad melancólica. Será verdad, porque cuando estoy así al final de las cosas que me han hecho feliz, siento que esa tristeza me llena más que muchas de las alegrías. Es en el fondo una alegría triste, es un estar vulnerable que me alivia porque me reafirma lo fuerte que hay que ser para dejarse llevar por la emoción. Y en la emoción no hay YO, decía Didi Huberman en un libro que Anna se compró estos días. Anna es una tipa muy especial. Creo que admiro su sensibilidad y su ironía. Recuerdo que le gustó mucho pronunciar con fuerza "dégoulasse" durante una conversación sobre un documental Libanés lleno de vulgaridad que vimos con menos horas de sueño en el cuerpo de lo necesario. Aunque el sueño ahí era constante. Apenas dormimos en los 6 días de festival, pero en realidad soñamos la mayor parte del tiempo sentadas delante de un proyector. Al llegar a Barcelona le dije a Jordi si quería ir al cine. No podía perder esa sensación que tuve caminando de noche entre viñedos pensando en Tarkovsky mientras una bruma de nubes húmedas bajaban de las montañas tapando todas las estrellas que habíamos visto hasta el momento. Ese pensar en cine constantemente. Poner un móvil dentro de un bolsillo sin que su propietario se diera cuenta con manos de Bresson, sacar la cabeza de la tienda para respirar aire limpio a las 4 de la mañana, reírse de una piedra estiradas en el suelo de la tienda al volver de bailar, fumar porros con desconocidos y hablar de bibliotecas perdidas y de objetos. Que todo el mundo, todas las personas que ocupan esos espacios contigo, estén deseosas de hacer cine. Eso son muchas pelis, pensaba. Pero en realidad sólo es una, la que va de no querer poner FIN cuando acaba la película.

16/08/2017

Les coses

Escric això en un autobús que ens porta durant la nit de l'11 d'agost de Tabriz a Rasht, un poble prop del mar caspi on hem decidit passejar els últims dies del viatge abans d'arribar a Teheran.

Intentant endevinar el paisatge negre de la nit penso que el mar Caspi deu ser a prop d'aquí i que poc en sé jo de tot això. Les coses ens han seguit com ens segeuix un temps diferent quan es viatge. Ens han seguit i no les anomenem pel seu nom. Les reconeixem per les cares i per algunes carícies que ens han fet. S'han estirat tots enmig de rotondes sorolloses a fer pícnics perquè aquí no hi ha bars. Hi tenen les coses que ens han seguit.

05/07/2017

Sabor naranja

Soy un lago, no necesito que me rieguen. Dice en inglés una cantante que llevo todo el día escuchando mientras me muevo por la ciudad en bici. Sé que me pueden multar. No puedo evitar dejar que las canciones me convenzan de que vale la pena vivir aquí y ahora, aunque esté ahora mismo muy inundada por la contaminación de vuestros coches de mierda.

Ahora, mientras cenaba sola un cous cous que sobró ayer, cuando invité a comer a los valientes que vinieron a verme actuar como Nora Helmer, me he inventado una historieta de verano que dice así:

Una noia asseguda al terra, en una cantonada del costat de la feina. Ell li passa pel davant i no s'atura. No li diu res i ell no la mira però el cel és sempre més blau. Anem enrera: es lleva després de dormir 20' en un sofà i encara va drogada. No ha parlat gaire aquesta nit, creu. No sé ben bé de què han parlat ni què li ha dit. Busca un boli però no en troba. No gosa entrar a cap habitació però no vol marxar sense dir adéu. Obra la porta del quarto on ell dorm profundament com a ella li agradaria, segur. El mira ràpid i es fa enrere. Al final troba una espècie de pluma, com de dibuixar. L'agafa i en una caixa de frenadols escriu: "M'ho he passat molt bé". Després hi posa: "Adéu". Després veu que el Frenadol és "complex" i li afageix un "ÉS" al davant per intentar-se explicar de no sap què. Per últim, i ara pensa que potser la droga hi té alguna cosa a veure, llegeix "sabor naranja" i pensa en ell per primera vegada. Recull les coses i intenta trobar la manera de tornar cap a casa.

Tot el que li demanava a la vida era tenir algú a qui enviar fotos seves, menjant-se una crunch i que li responguessin: eres sabor naranja.