Revisando mails de hace unos años en la época en la que Marc me enviaba trozos del guión por mail. He encontrado esto que escribí yo (muy mal):
En un vagón de tren de cercanías, escuchamos la conversación entre sofia y una amiga:
- Esta intensidad en las relaciones me está perjudicando y lo sé, pero no sabes como aburro cuando no la tengo. Lo he intentado, pero no fluye nunca. Me atraen esas personas con las que en un momento de mi vida creí encajar, esa gente con màgia tia, estaba con ellos y sabía que podía pasar cualquier cosa y que yo sería parte de eso.
Sofia la mira con admiración, como siempre que escucha a sus amigos, intenta entender lo que la lleva a esa nostalgia tan palpable y se da cuenta de que su felicidad nunca se ve cuestionada de esa forma. Hablan bajito para no llamar la atención del hombre de su lado que duerme cansado. Probablemente es del partido de los trabajadores hastiados.
- Yo a veces pienso que tendría que plantearme de una forma diferente las decisiones que he tomado, pero es que en realidad las he tomado porque me hacían feliz, no quiero tener que preocuparme de ser demasiado feliz o estar demasiado tranquila.
Soy así! No sé si me educaron para ello, a veces pienso que sí, pero vivo con una tranquil·lidad sorprendente ante tanto horror. Un día pienso en la muerte, en la falsa democracia, en la violencia institucional, en el machismo! En mi cabeza estoy viviendo una vida alternativa pero mi cuerpo sigue aquí, entre toda esa mierda, y al final me hace sentir bien.
Estamos andando por Plaza Catalunya, cruzando rápido para evitar el desfile de turistas como hacemos todos los días. A lo lejos se oye una manifestación. Sofia hace callar a su amiga un momento y levanta la cabeza para escuchar lo que que gritan.
Dice:
- Es que ayer fue muy fuerte lo de los mossos, esto n puede seguir así.
- Ya, pero estos no protestan por eso, están aquí todos los días des de hace unas
semanas.
Siguen la conversación en la que la amiga le cuenta a sofia que ha dejado de mobilizarse porque en parte se cansó de plantearselo todo:
- Estube muy triste después de una ruptura sentimental y entonces me ponía escusas para no mobilizarme. No iba ni a las manis, que es lo más fácil del mundo! Lo fuerte es que ahora me está costando volver a mi vida de antes, no sé si la quiero, siento que soy mayor y que he perdido capacidad de soñar y de lucha.
- Pues yo creo que puedo cambiar el mundo.
(su amiga le dice, qué bien! Y se ríe)
- Lo digo en serio...
Caminan por el lado de la mani, sin pararse ni a leer la pancarta. En la acera, los dos cajeros estan llenos de basura que han tirado los manifestantes, una mujer mayor con look sindicalista, pega con una barra de pegamento unas octavillas en los cristales del local del banco.
Damos paso a una conversación entre Sofia i un hombre de unos 45 años negro, de origen africano, fan de la época de la guerra civil. Le cuenta batallitas que ha leído en libros sobre Buenaventura Durriti y sobre las mujeres negras que lucharon durante la guerra civil. Tiene una vasta cultura y le gusta hablar y recitar poesía para impresionar a las mujeres. Sofia le sigue absolutamente el rollo encantada de conocerse hasta que é le canta volver a los diecisiete de violeta parra y ella lo sigue porque es la única referencia que domina de todas la que él le ha soltado durante la noche.
Luego le dice, quieres subir a mi casa a escuchar música?
Ella le dice que no.
Hasta pronto.
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