Son amigas. Se conocen de toda la vida y aún así se incomprenden la una a la otra, cada vez más. A menudo se ven y se sinceran, no sabemos bien si por costumbre o por necesidad. Es muy triste no saber eso. Nunca discuten, nunca llega el conflicto a ningún lado porque desconocemos la naturaleza del mismo, el espectador no entiende qué les separa y sólo intuye lo que les une, lo cual pasa también en sus mentes. Tan distintas, de funcionamiento tan sumamente opuesto.
Vemos conversaciones entre ellas en las que una habla sin parar como si lo supiese todo y la otra calla apretando la mandíbula con fuerza, mirando su móbil, tratando de no ser herida por la soberbia de la otra. Vemos también, las críticas de una a espaldas de la otra, ella no se atreve nunca a decir nada que pueda herir a su amiga, porque sabe que detrás de sus discursitos políticos baratos hay una fragilidad y una necesidad de ser amada terribles.
A lo mejor es ella la única consciente de esa fragilidad, la única que la comprende al fin y al cabo. Así es que prefiere ir soltando mierdas suyas a sus espaldas. Y la otra lo sabe, siempre sabe cuando hablan mal de ella, siempre sabe cuando molesta, es una tía muy observadora y no es tonta, sabe mucho de relaciones, vive y se desvive por los sentimientos y las miradas ajenas.
Son amigas. Se quieren soportar pero no pueden. Les tocará seguir escondiendo esa incomprensión para el resto de sus días. Lo deciden así, al final de la peli, deciden que da igual no entenderse, no quererse cómo en las historias que han escuchado des de niñas. Les da igual por la existencia de una idea bonita. Son amigas.
Una de ellas quiere irse a Finlandia a inverstigar sobre la historia del tango finlandés. No lo consigue nunca, pero siempre se lo dice a todo el mundo cuando le preguntan a qué se dedica.
La otra vive cerca del Parque de la España industrial en el que da largos paseos de noche, cuando su novio, al que ha dejado de querer hace tiempo, está dormido.
Un día van juntas a una conferencia sobre la censura. Se les saltan las lágrimas de la risa al mirarse después de que la que habla haga un chiste sobre Nietzche y Kant que ninguna de las dos ha entendido. Tienen que salir de la sala.
Luego van a un bar y una de ellas se pide un café en el que pone 5 terrones de azúcar. La otra ni los toca. En ese momento vemos todo lo que no habíamos entendido: la fragilidad de una y los complejos de la otra. Estan tan mal que el espectador se ríe.
1 commentaire:
Esto es demasiado maravilloso.
Grábalo
te ayudo
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