No paramos de sorprendernos de la intensidad de las épocas que no conocimos. A veces pienso que vivo en un continuo desamor con un tiempo que no me ha tocado vivir.
Sin embargo hoy, (tu y yo) caminamos con frío por zonas que nos han visto llorar, fallecer, escondernos de tantas cosas que nos han acabado descubriendo las que pensábamos, confiados, que flotaban en la superfície.
Mañanas de domingo después de salir de fiesta
Apariencias inestables
Alargar días enteros con repetidas conversaciones
La vida de los demás y
a veces
la nuestra
que es una misma, según como se mire
Apariencias inestables
Alargar días enteros con repetidas conversaciones
La vida de los demás y
a veces
la nuestra
que es una misma, según como se mire
Nos sorprendemos y envidiamos, en parte porque hay algo de desconocido en el presente que estamos dejando atrás a cada momento. En ese desconocimiento reside el aburrimiento que nos provoca casi siempre la realidad. Ese enfado, ese descontento, ese querer algo más fuerte con lo que poder hacer una puta peli como Truffaut.
Supongo que la intención de la película de Marc es esta. Y hablo del proceso, no de lo que será más adelante.
Me gusta pensar que en ella, más que recrear, hay una vocación por reconocer los detalles inventados y vividos, que llenaron nuestras mentes y cuerpos hace ya unos cuantos años.
A lo mejor, y esto es solo una suposición intencionadamente irreflexiva, sea todo aquello que, en otro presente nuevamente desconocido, queremos volver a rodear con los ojos.
Me gusta pensar que en ella, más que recrear, hay una vocación por reconocer los detalles inventados y vividos, que llenaron nuestras mentes y cuerpos hace ya unos cuantos años.
A lo mejor, y esto es solo una suposición intencionadamente irreflexiva, sea todo aquello que, en otro presente nuevamente desconocido, queremos volver a rodear con los ojos.

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