Hablaré de la última porque la ví ayer y porque las otras dos ya las había visto antes.
Olivier Assayas para mí es el marido de Mia Hansen Love. Sé que es muy criticable y probalmente si fuera al revés, lo encontraría machista. Pero es que con Hansen Love tengo una relación (bueno, con su cine) muy especial e incluso su última pel·lícula, que tantos aborrecieron me fascinó y consiguió llevar-me a ese lugar en el quiero estar cuando estoy viendo una peli, en la distancia adequada entre mi vida y mis pensamientos y los de los personajes que se me presentan en la pantalla.
La relación del cine de ambos aún se me presenta borrosa, pero sé que existe. Así que ayer salí a las 10 de una reunión al lado del Verdi y decidí ir a por el aire acondicionado y la sala vacía del cine con la última de Olivier Assayas.
En la cola, casi todo eran mujeres de entre 40 i 70 años, algunas solas como yo, otras en pareja. Me pareció que manteníamos una conversación entre nosotras, en algunos moments de la peli, podríamos haber sido nosotras, ellas Juliette Binoche y yo Kirsten Stwart. O no, en realidad todas podríamos haber sido ambos personajes, ambas actrices en la vida real.
Me dí cuenta de que ese era el tema de pel·lícula, sobretodo en el moment en que se quedan dormidas en un acantilado después de haber subido ensayando, mantiendo una conversación de ficción, dentro de la propia ficción. Se empieza a hacer de noche, Binoche quiere ir hacia una dirección y la otra la tiene que seguir. Pienso que es posible que vuelvan, una y otra, a perderse entre las nubes.

Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire